Hoy vivimos una significativa jornada en el marco de la concientización sobre el autismo.

Nuestros estudiantes participaron en una experiencia sensorial, donde exploraron diversas texturas y sensaciones, teniendo la oportunidad de expresar lo que les gustaba y lo que no, compartiendo sus percepciones con otros.

Esta actividad nos permitió reflexionar en comunidad sobre la importancia de comprender que todos sentimos, pensamos y percibimos el mundo de manera diferente. Reconocer y respetar estas diferencias es fundamental para construir espacios más empáticos e inclusivos.

Además, este tipo de instancias favorece el desarrollo de la escucha activa, la empatía y el respeto por las experiencias individuales. A través del diálogo y la participación, nuestros estudiantes pudieron valorar la diversidad como una riqueza que fortalece la convivencia y el aprendizaje colectivo.

Como comunidad educativa, reafirmamos nuestro compromiso con la generación de espacios seguros y acogedores, donde cada estudiante se sienta valorado y comprendido. Promover la inclusión no es solo una tarea de un día, sino un desafío constante que nos invita a seguir aprendiendo y creciendo juntos.

Seguimos avanzando como comunidad educativa hacia una convivencia basada en el respeto, la diversidad y la inclusión.