29 de abril 2026, un día especial para nuestra comunidad porque celebramos el inicio de un lazo único: el apadrinamiento entre nuestros estudiantes de tercero y cuarto medio y de educación inicial.
Este vínculo se basa en el cariño, el respeto y el compromiso mutuo.
A través de esta experiencia, nuestros estudiantes mayores acompañan, orientan y apoyan a quienes comienzan su camino, generando espacios de confianza, aprendizaje y contención. De esta manera, no solo fortalecemos la convivencia escolar, sino que también promovemos valores fundamentales como la empatía, la solidaridad y la responsabilidad.
El apadrinamiento es una oportunidad para crecer juntos, aprender unos de otros y construir relaciones significativas que perduren en el tiempo. Cada encuentro, cada gesto y cada palabra contribuyen a formar una comunidad más unida y consciente del rol que cada uno cumple en ella.
Invitamos a todos y a todas a seguir potenciando estos vínculos, que hacen de nuestro colegio un lugar más humano, inclusivo y lleno de sentido, donde cada estudiante se sienta acompañado, valorado y parte importante de esta gran comunidad educativa.
Para mí, como educadora de párvulos, el apadrinamiento es mucho más que un acto simbólico.
Es un compromiso profundo de amistad, apoyo y guía que nace desde el corazón.
Ver a nuestros estudiantes mayores acompañar a los más pequeños en su camino escolar me llena de emoción y esperanza, porque en ese encuentro se construyen vínculos significativos, donde se entrega contención, alegría y, sobre todo, buenos ejemplos que marcarán sus vidas.
Hoy, al ser parte de esta hermosa ceremonia, siento que no solo estamos formalizando un compromiso, sino que estamos sembrando valores, fortaleciendo la empatía y promoviendo una comunidad más unida.
Deseo profundamente que este apadrinamiento sea el inicio de muchas experiencias compartidas, de aprendizajes mutuos y de recuerdos que permanecerán en el corazón de cada uno de nuestros niños y niñas.
Como educadora, me comprometo a cuidar y fomentar este lazo, guiando a mis estudiantes para que crezca día a día con respeto, cariño y responsabilidad.
Invito también a toda nuestra comunidad educativa a seguir fortaleciendo estos vínculos, porque son ellos los que hacen de nuestra escuela un lugar más humano, cercano y acogedor.
Varinia Moya
Educadora Kínder























