El arte como territorio de memoria y encuentro: así se vivió la Semana de la Educación Artística en el Colegio Pedro Montt
Bajo el lema “Paisajes afectivos”, la comunidad educativa del Colegio Pedro Montt transformó la escuela en un espacio de memoria, creación y sensibilidad, donde el teatro, la danza, el circo y la fotografía permitieron reflexionar sobre los vínculos, el territorio y las emociones que construyen identidad colectiva.
La Semana de la Educación Artística 2026 en el Colegio Pedro Montt no fue únicamente una programación de actividades culturales: fue una experiencia sensible de encuentro con la memoria, el territorio y los afectos. Bajo el lema “Paisajes afectivos”, la comunidad educativa comprendió que los paisajes más importantes no siempre son aquellos que observamos a simple vista, sino también los que permanecen en nuestra historia emocional, en nuestros vínculos y en la manera en que habitamos colectivamente el mundo.
Durante esos días, el arte se transformó en una herramienta para reconocernos. Cada experiencia permitió abrir preguntas sobre quiénes somos, qué memorias sostienen nuestra identidad y de qué manera la creación artística puede ayudarnos a construir comunidad desde la sensibilidad.
Uno de los momentos más significativos de la semana fue la resignificación del salón de ceremonias del establecimiento, espacio que desde ahora lleva el nombre de “Lucy Briceño”. Este homenaje permitió instalar la memoria como un ejercicio vivo dentro de la escuela: reconocer a quienes han dejado huella es también comprender que la educación artística se construye desde las historias y afectos que permanecen en el tiempo.
La celebración continuó con “Las locuras de Romera, Chaparro y Chupete”, propuesta circense interpretada por el estudiante Rudy Chaparro junto a su familia. Entre juegos, humor y complicidad, la experiencia recordó que el arte también nace en los espacios cotidianos y familiares. La escena se convirtió en un lugar de encuentro intergeneracional donde el afecto fue parte esencial del lenguaje artístico, fortaleciendo la idea de que la creatividad puede surgir desde los vínculos más cercanos.
Desde otro registro emocional, la compañía “Hilo Rojo” presentó un extracto de “Viudas del Mar”, acercando a estudiantes y docentes a una experiencia conectada con la identidad porteña. A través de la danza contemporánea, la obra aborda el duelo, la ausencia y la memoria de quienes desaparecen en altamar, permitiendo que cuerpo y el movimiento se transformen en una herramienta de narrar historias. En una ciudad marcada por el océano y sus relatos, la propuesta dialogó directamente con la memoria colectiva de Valparaíso.
El teatro chileno también tuvo un espacio fundamental con “Ánimas de Día Claro”, de Alejandro Sieveking, interpretada por la compañía “Estudio Creativo”. La obra abrió una posibilidad de mirar el mundo desde la imaginación y la sensibilidad, acercando a las y los estudiantes a una dramaturgia que continúa siendo esencial para comprender la cultura y la identidad artística del país.
En el contexto del encuentro Ciudad Teatro, convocado por Sala Pascal 79, la compañía “La Coraje” presentó “Imaginaria”, experiencia escénica dirigida a la primera infancia que invitó a volver a ese territorio donde la imaginación aún conserva la capacidad de transformar la realidad. La obra recordó la importancia de proteger los espacios simbólicos de la niñez, entendiendo que allí también habitan formas fundamentales de aprendizaje y creación.
La semana culminó con “Cartas a Francia: diálogos de puerto a puerto”, proyecto desarrollado por estudiantes de 3°, 4° y 5° básico junto a Imagen Salvaje Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso y el Festival Cargo de Francia. La iniciativa permitió comprender el arte como un puente entre territorios y comunidades, donde la fotografía y la creación visual funcionaron como lenguajes capaces de conectar experiencias, memorias y miradas entre distintos lugares del mundo.
La Semana de la Educación Artística 2026 dejó en evidencia que educar a través del arte no significa únicamente enseñar disciplinas artísticas, sino también formar sensibilidad, memoria y pensamiento crítico. En el Colegio Pedro Montt, “Paisajes afectivos” se convirtió en una invitación a reconocer que las escuelas también son territorios emocionales: espacios donde las experiencias compartidas construyen identidad y el arte continúa siendo una forma humana de encontrarnos con otros.
El Colegio Pedro Montt inaugura la Semana de la Educación Artística con homenaje a Lucy Briceño
En esta oportunidad, la jornada estuvo marcada por un hito significativo para la memoria cultural porteña: el tradicional Salón de Ceremonias del establecimiento pasó a llevar el nombre de Lucy Briceño, destacada cantautora local y figura fundamental en la preservación del patrimonio musical de Valparaíso. Este reconocimiento busca proyectar su legado hacia las nuevas generaciones, comprendiendo el arte como una herencia viva que dialoga con la identidad y la historia de nuestro territorio.
Durante la ceremonia, Lucy Briceño se refirió con emoción al poder transformador de la música, señalando que esta representa “lo mejor que le puede pasar a la humanidad”, destacando su capacidad de reunir, sensibilizar y acompañar a las personas a través del tiempo. Sus palabras dieron profundidad a una jornada marcada por la memoria, el afecto y el reconocimiento cultural.














